¿Y si dejar de tener hambre no fuera hacer trampas?
Publicado el: 31/07/2025, por : PatriciaCuando el cuerpo es observado y juzgado
He estado dándole vueltas a si publicar este post o no. No por falta de argumentos ni ideas, ni por inseguridad. Sino porque cuando se habla del cuerpo —especialmente de un cuerpo con sobrepeso—, casi siempre se desata un juicio social casi automático. Un juicio, que rara vez está basado en el conocimiento y que, sin embargo, se disfraza muchas veces de “preocupación”, de “consejo” o de “opinión con derecho”.
Creo que ya es hora de hablar claro. Este tema me toca.. y mucho.
En este post no voy a hablar desde el expertise.. no soy médica, ni endocrina, ni nutricionista ni profesional de la salud (aunque mis estudios son de psicología).. hablo como alguien que habita o siempre ha sentido que habita un cuerpo juzgado.. que conoce lo que es su propia hipervigilancia y la de las demás personas sobre el mismo y que sabe lo que es sentir que cada decisión tomada sobre su cuerpo debe ser defendida, justificada o aprobada ante y por los demás.
Es mi post más emocional y personal. Lo voy a escribir desde todos los cuerpos observados con lupa. Desde todas las personas que viven la salud como un proceso complejo, en el que influyen muchas variables y no como un examen constante donde otras personas deciden si lo estás haciendo bien.

¿Por qué nos escandaliza más una inyección que el juicio constante existente hacia los cuerpos ajenos?
Con este post quiero tocar varias heridas sociales: la gordofobia, la hipervigilancia constante sobre los cuerpos ajenos, el estigma del sobre-peso y la necesidad imperante de validación social, incluso cuando estamos tomando una decisión personal y meditada sobre nuestra salud. Quiero hablar de una sociedad que patologiza unos cuerpos y blanquea otros, que legitima y defiende unas ayudas médicas y demoniza otras…
En estos últimos meses he leído y escuchado por diferentes vías y medios mucha información sobre medicamentos como la tirzepatida, recetados para tratar la diabetes tipo 2 y que también se usan – bajo supervisión médica- como apoyo en procesos de perdida de peso. Recalco apoyo porque es importante… Me llama la atención y me fascina que despiertan miedo, rechazo y comentarios y debates feroces en Redes Sociales, cafés o tertulias con amigos/as y compañeros/as…
La tirzepatida es un fármaco… los fármacos se administran de diferentes maneras.. por vía oral, sublingual, rectal, tópica o inyectable. Cuando una persona se toma una pastilla para dormir mejor, para la caída del pelo, la ansiedad o la menopausia nadie opina ni pregunta ni cuestiona… todo se acepta y está bien. ¿Por qué entonces sí hay que justificarse si decides regular tu metabolismo con ayuda médica? Ah perdón, que es un inyectable.
Muchas veces la salud – y especialmente la pérdida de peso – se juzga socialmente como si fuera algo que hay que ganarse, demostrar o merecer a base de sacrificios visibles (dieta, esfuerzo, deporte extremo). Parece que solo es “válido” estar sano y/o delgado/a si lo haces por medios socialmente nobles. Pero si te inyectas un medicamento… uffff parece que no lo mereces.
Eso sí.. todos los bebibles y pastillitas del Naturhouse o Herbalife nos los tomamos sin pensar ni saber de qué están compuestos….
El juicio paralelo: todo el mundo opina pero nadie escucha
Hay decisiones que se toman en silencio. No por vergüenza, sino por miedo al ruido externo.
Si una persona con sobrepeso decide usar un fármaco inyectable como la tirzepatida (Mounjaro) o similar, parece que todo el mundo tiene algo que decir y ya empiezan los juicios paralelos:
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Estás haciendo trampa. Como si la salud fuera un concurso.
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Eso es de vagos/as. Como si pedir ayuda fuera un fracaso y no una forma de hacerse cargo.
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Haz dieta y ejercicio, como todo el mundo. Como si sólo hubiera un camino válido.
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Te falta voluntad. Como si el cuerpo fuera nuestro campo de batalla.
Como si cuidar de uno/a mismo/a tuviera que hacerse sufriendo para que fuera válido.
Y lo más triste es que muchos de esos comentarios vienen de personas que jamás han tenido que enfrentarse a la mirada social sobre su cuerpo, o sí…... Personas que no saben lo que es crecer escuchando que “no te puedes permitir” ciertos alimentos o «mete la barriga». O vestir con miedo a que opinen de ti. O no ponerte jamás en la vida un bikini. O tener que demostrar constantemente que estás “haciendo lo posible”.
Lo que muchas personas no saben es que la tirzepatida no es un fármaco milagro. Las personas que lo usan sigue un proceso médico, tienen que cambiar hábitos, seguir unas pautas alimentarias estrictas y hacer ejercicio de forma constante. No es una vía fácil, es otra forma —igual de válida y exigente— de cuidarse.
Mi historia: alimentación, deporte.. y una relación difícil con el cuerpo

Yo no me escondo. Te hablo desde la vivencia. Soy una persona que cuida su alimentación todo lo que puede… con mis transgresiones (quienes me conocen saben lo que me gusta comer bien)🍻🦐 . Que hago deporte regularmente, e incluso más que la mayoría de gente de mi edad. Que lee mucho, que estudia, investiga y se informa. Y aún así, estoy atravesando un momento complicado… mi metabolismo no siempre responde como debería. Y mi cuerpo- parece no encajar en los estándares que muchos/as dan por válidos.
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¿Me planteo usar este medicamento como ayuda? Sí. Porque no me rindo, me importa mi salud y porque sé que no soy “vaga”. Sé lo que hago. Sé lo que quiero.
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¿Me genera dudas y me inquieta? También. Muchas. Por eso estoy transitando caminos más convencionales.
Alguna de las dudas no están tanto generadas por la sustancia ni el procedimiento médico, sino por el estigma o qué pasará si lo cuento. Me inquieta el juicio externo, el que la mayoría de las personas que lo usan lo nieguen u oculten, la gordofobia existente en la sociedad disfrazada de opinión experta (opinólogos y opinólogas), los comentarios condescendientes (“Yo si fuera tú lo intentaría un poco más antes de llegar a eso…”). Duele más que el juicio frontal el que está disfrazado de preocupación, que viene con una sonrisa paternalista y tono suave.
👉 Me inquieta que se haya creado una cultura donde hay que justificar todo el tiempo tu forma de cuidarte.
👉 Me inquieta que tantas personas se escondan por miedo a ser atacadas.
Esto va para ti, si estás en el mismo lugar
Por lo tanto, si tú estás ahí, en este mismo punto sólo quiero decirte algo con toda la claridad y el cariño del mundo:
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No estás haciendo trampas.
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No tienes que justificarte ante nadie.
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Cuidarte es un derecho y puedes ejercerlo como necesites.
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Tu cuerpo no necesita la aprobación ajena para tomar decisiones informadas.
Si decides usar este medicamento con supervisión y responsabilidad, estás tomando las riendas de tu salud, no estás atajando nada ni eres más débil. Estás mostrando esfuerzo, compromiso y valentía.
Si lo necesitas para cuidarte mejor, no tienes que pedir perdón ni dar explicaciones.
Y si te da miedo contarlo, es porque vivimos en una sociedad que juzga más de lo que escucha.
Pero aquí, al menos en este espacio, no estás sóla/o.
¿Y si empezamos a dejar de opinar ya de verdad sobre los cuerpos de los demás?
Este post también es, en parte, gracias a Eva Go (@eva_psicometabolica) | TikTok , cuya forma de vivir y contar su experiencia me hizo parar, reflexionar y pensar mucho.
Puedes leerla en: ¿Merecemos estar delgadas? Mounjaro, estatus y la trampa de la meritocracia – Eva González Mariscal
Me identifico totalmente. Desde hace varios años mi IMC superaba el 40 con creces (obesidad mórbida)…
Hace unos años me plantee una cirugía bariatrica, por salud, pero acabé probando un método menos definitivo que era el «balón gástrico», que conlleva, al igual que los fármacos inyectables actuales, un esfuerzo con la alimentación y el ejercicio. No era nada gratuito, ni económicamente, ni motivacionalmente.
Tuve un problema médico, porque mi cuerpo rechazó el balón desde el primer día, y a los 5 meses de sufrimiento y muchos efectos secundarios, me deshidraté y tuve que ir a urgencias. Alli me criminalizó todo el que se cruzó con mi historial médico, y al hacerme una endoscopia, me encontré con un púbico de mas de 20 personas, sanitarios imagino, criticando y demonizando «lo que es capaz de hacer la gente por la estética…» No se veía el sufrimiento constante, el ahogo a cada paso, el dolor de las articulaciones, el no poder caminar para «ejercitarme», la dificultad para entrar en la bañera o ponerte unos calcetines, la impotencia de no conseguir resultados con tanto control en la comida….. La experiencia con el balón gástrico acabó ahí.
A día de hoy, llevo 9 meses usando tirzepatida, no lo sabe nadie, a excepción de mi pareja. He perdido 20 kilos, estoy recuperando mi «normalidad», mi energía, mi autoestima, mi capacidad de hacer actividades «normales», he bajado mi tensión arterial, normalizado mi analítica, mejorado mi glucosa… Estas cosas no se ven cuando se habla de las «inyecciones para adelgazar». Sigo una dieta saludable (la misma que años atrás) y puedo hacer más ejercicio físico. Estoy contenta y seguiré con esta medicación mientras pueda y mi endocrino me lo siga pautando. Si alguien me dice que me ve mas delgada, les contesto: «no se, quizás sea hormonal…» Ya no doy explicaciones, ni me justifico. Tampoco doy pie a un linchamiento… Solo miro por mi salud, y por el apoyo que este medicamento me da. Siento que estoy participando en mi mejora, muy activamente. Pero realmente, es muy penoso el ataque social a las situaciones de sobrepeso, y a la busqueda de soluciones que se consideran «atajos fáciles». Un saludo.
Muchísimas gracias Antonia, por tu sinceridad y por tu valentía al contar tu caso.. que es muchísimo más común y que refleja una parte de lo que he querido transmitir con mi post. Un abrazo y a por ello siempre….
Reflejas la realidad!!. Gracias por salvar tus dudas de escribirlo y decirte hacerlo. Más de una en esa situación.
Gracias Sonia por comentar y por tus palabras. Hay veces que hay que tirar para alante sí o sí.. hay muchas personas en esta situación. Un abrazo.
Yo uso Wegovy desde hace 9 meses y he perdido 20kg. Mi problema con el hipotiroidismo me estaba llevando a la depresión y gracias a esta inyección semanal he recuperado las ganas de vivir. Ni molestias, ni contraindicaciones, ni nada de nada. Gracias a la ciencia.
Efectivamente, para eso está la ciencia, los estudios y las investigaciones. Decisiones personales y fundamentadas. Un saludo y un abrazo.
Suerte que has decidido publicarlo…
Sinceridad y objetividad para tratar el tema, invitándonos a reflexionar, que es tan importante y necesario….
Maravilla leerte!!! Bravo por tu valentía para abrirte y exponer una parte muy tuya ♥️
Gracias a ti siempre por leerme.. muchos de mis post vienen de charlas compartidas que espero que sigamos teniendo. Un besito.